Publicar un libro como instrumento de promoción personal

 

El pasado 18 de junio tuve ocasión de participar en el Personal Branding Day con una ponencia títulada El libro como instrumento de promoción personal, en la que di mi punto de vista sobre la cuestión.

A mi juicio, escribir un libro para convertirte en un referente en el sector es un error, dado que publicar un libro debe ser la culminación de un largo viaje, no el inicio de un trayecto. O dicho en otras palabras: no debes publicar un libro para ser el referente en tu sector, sino cuando ya seas el referente.

Publicar un libro puede ser tu mejor herramienta de promoción personal y, también, tu peor herramienta de promoción personal. ¿Por qué? Porque sólo tienes una oportunidad.

Una vez hayas publicado valdrás lo que vendas. Serás un número: 1000 ejemplares, 2000 ejemplares. 5.000 ejemplares. Un número. Ni más ni menos.

Si no has publicado nunca y te dispones a publicar tu primer libro tendrás un voto de confianza por parte de los libreros y, con un buen título, una buena cubierta y un buen plan de marketing y comunicación por parte de la editorial, puedes conseguir que los libreros coloquen tu texto en la mesa de novedades.

Ahora bien, si en este primer intento fallas, es decir, si tu libro no se vende, dicho voto de confianza desaparecerá y te será muy difícil volver a repetir en la mesa de novedades.

Piensa que lo primero que hace un librero cuando debe decidir si comprar o no un título a una editorial es ver el histórico de ventas del autor: si tu primera obra ha vendido poco difícilmente va a querer repetir, por muchos esfuerzos que haga la editorial y por mucho empeño que hayas puesto en la redacción de tu segundo libro.

Es por ello que la primera vez es muy importante hacerlo bien y conseguir muy buenos resultados de ventas. Por consiguiente, no te lances a escribir hasta que tengas la idea muy madura y tengas todas las garantías de poder hacerlo lo mejor posible.

Entonces, ¿cuándo lo publico?

Cuando tengas una comunidad. Una comunidad que esté esperando tu libro como agua de mayo y cuando lo publiques lo lean y se conviertan en tu ejército de prescripción.

¿Qué ocurre cuando no tienes una comunidad? Que una vez llega el libro a las librerías no hay demanda y el librero lo devuelve en menos de dos semanas. Esto es como el cine: lo que recauda el fin de semana es lo que decide que siga la siguiente semana.

¿Y cómo creamos una comunidad? Pues siendo el mejor en lo que hagamos y dándole visibilidad a través de artículos, medios de comunicación, redes sociales, conferencias y todo aquello que nos permite ofrecer nuestro contenido al público y, con ello, afianzar nuestra marca personal.

Y nótese el orden: primero nos convertimos en el mejor en nuestro sector y, luego, damos a conocer nuestro trabajo. No queramos darnos a conocer sin antes trabajar: no llegaremos a ningún lado. Y, por supuesto, no seremos capaces de crear ninguna comunidad a nuestro alrededor.

Y una comunidad no es tener 50.000 o 100.000 seguidores en Twitter. Una comunidad es tener un conjunto de personas que te consideran la referencia en la materia, que te siguen, que te leen, que interactúan contigo, que van a tus charlas y, sobre todo, que están dispuestas a invertir 5 horas de su tiempo y gastarse 20€ en comprar y leer tu libro cuando lo publiques.

Y, una vez tenemos nuestra comunidad consolidada, es el momento de publicar el libro, que nos permitirá afianzarnos en nuestra posición de referencia y multiplicar nuestra exposición: más apariciones en medios de comunicación, más conferencias, más consultoria, más ingresos.

Lo primero, pues, crear comunidad.

Y, a continuación, escribir el libro, un viaje para el que tendremos que llenar las alforjas teniendo en cuenta lo siguiente:

  • Lee todo lo que puedas sobre la materia a la que vas a dedicar tu texto y, sobre todo, lee a los clásicos. Por ejemplo, si vas a escribir sobre estrategia lee a Porter, a Peters, a Collins, a Senge, a Kim, a Kaplan y Norton, a Hamel, a Prahalad, etc. antes de empezar. Esto es más una obligación que una recomendación: si no lo haces se va a notar y, muy probablemente, ningún editor querrá publicar tu texto.
  • Prepara previamente tanto como puedas el mensaje sobre el quieres escribir. Para ello tienes infinidad de recursos: escribir un blog sobre la temática, escribir artículos para periódicos o revistas, dar clases, charlas, conferencias, etc. Cuanto más hayas trabajado la idea mejor será el resultado final y, sobre todo, más fácil te resultará escribir el libro.
  • Elige el lector al que te diriges. Es decir, escoge quién es tu público objetivo, qué necesidades de conocimiento tiene y cómo puedes ayudarle. No intentes ir a todos los públicos, no suele funcionar. Y no escribas para ti, o al menos no lo hagas si quieres que te lean.
  • Define el solucionador del libro, esto es, qué ofrece tu libro que pueda resultar de valor para un lector. O, en otras palabras, qué va a aprender quien te lea. Un libro es, al fin y al cabo, un producto y, como todo producto, debe solucionar una demanda de mercado. Si no como producto no tiene un solucionador claro tendrá muy pocas posibilidades de que el consumidor lo escoja.
  • Estructura previamente los contenidos que vas a incluir en el libro. Lo más fácil es escribir un breve resumen de los contenidos de cada capítulo, así te aseguras de dotar al texto de una estructura lineal y de que no repites nada ya explicado.
  • Ordena bien las ideas. Debes explicar una sola idea principal, que será la estructura sobre la que repose el texto y, a partir de ella, introduce las sub-ideas que consideres necesarias para respaldar, ilustrar o desarrollar la idea principal.
  • Deja la introducción para el final. La introducción es la parte más importante del libro, pues es la primera toma de contacto del lector con tu texto. Si está mal escrita, mal estructurada y no desarrollas en ella la propuesta de valor del libro es muy probable que el lector te abandone. En la introducción tienes que explicar cuál es tu idea principal y cómo vas a desarrollarla, al tiempo que debes indicar qué beneficios va a obtener el lector de la lectura de tu texto. Piensa en la introducción como si de de un trailer de una película se tratara: debes concentrar toda la fuerza del libro en apenas dos o tres páginas, creando en el lector la necesidad de seguir leyendo. Asimismo, no te olvides de explicar aquí quien eres y qué te ha llevado a escribir sobre lo que escribes, piensa que el lector necesita siempre una referencia sobre quien escribe lo que está leyendo.
  • Desarrolla la idea principal ya en el primer capítulo. Si esperas demasiado es posible que para cuando te pongas a ello el lector ya no te acompañe. Es frecuente, sobre todo en autores noveles, pensar que antes de abordar la idea principal uno debe describir todo el marco de referencia para que el lector pueda entenderle. Falso. Piensa que si el lector ha escogido tu libro seguramente se debe a que ya está interesado en la materia y, por consiguiente, ya conoce el marco de referencia. Si se lo repites al inicio del libro le estarás construyendo una muralla quizás infranqueable. Pongamos un ejemplo: si escribes sobre redes sociales no empieces explicando cómo, cuándo y dónde nació Internet y qué es el hipertexto. El lector ya lo sabe y lo que quiere es leer lo que tienes que decir sobre redes sociales, nada más.
  • Cita todas las ideas que previamente haya desarrollado otro autor e incluye la fuente de todos los ejemplos, ilustraciones, gráficos, etc. que incorpores al texto. Asimismo, incluye al final una bibliografía con todos aquellos libros que consideres imprescindibles para la temática en cuestión y que creas que puedan servir al lector para ampliar información.
  • Desconfía de los amigos y conocidos a quienes dejes leer el texto una vez escrito y cuyo feedback sea sólo positivo. Con toda la buena intención del mundo estarán dándote ánimos, pero no suelen ser los jueces más apropiados para cualificar la calidad de un texto. Pensar que uno ha escrito un best seller simplemente porque sus diez o doce amigos o conocidos le han dicho que es estupendo es un error demasiado común y fuente de grandes decepciones. En resumen, no te crees falsas expectativas gratuitamente.
  • No conviertas lo que puede ser un buen artículo en un libro. A menudo el origen de los libros de empresa es un artículo en una revista de Management. Un buen artículo que consigue cierta relevancia y a cuyo autor un editor le pide que lo “alargue” para convertirlo en libro. No suele funcionar: le sobran páginas por todos lados y el lector lo acaba notando y, evidentemente, molestándose por ello. El mejor ejemplo reciente es Superficiales, el último libro de Nicholas Carr, quien desarrolló la idea del libro en el artículo Is Google Making us Stupid, publicado en la revista The Atlantic en el número de julio/agosto de 2008. El artículo es estupendo, pero la idea no da para 350 páginas, lo cual convierte el libro resultante en una pequeña tomadura de pelo para el lector.
  • Es un libro, no un blog. Cada vez es más habitual que quien se proponga escribir un libro de empresa lo haga envalentonado por el éxito que pueda estar cosechando en su blog. Mantener un blog es, sin lugar a dudas, un buen entreno para quien piense en escribir un libro e, incluso, una excelente plataforma de marca personal que puede permitir vender muchos más ejemplares. No obstante, el tono, el estilo y la técnica para desarrollar argumentaciones son completamente distintos en un blog que en un libro. Si tienes un blog y te propones escribir un libro recuerda que: a) transcurrirán varios meses, incluso años, entre que entregas el manuscrito y el libro llega a las manos del lector, b) un libro requiere, por lo general, que pongas el gran angular, mientras que el blog permite un teleobjetivo y c) el lector de tu blog no paga por leerte, el lector de tú libro sí, en consecuencia, su exigencia será mayor.

Y, por último, recuerda, hay que crear comunidad y luego hay que publicar un libro, pero también, y cada vez más, hay que realizar un curso online. Es la nueva frontera. Porque el libro te sigue dando reputación. Pero hay quien, en caso de poder escoger entre ambos, preferirá tu curso online y así acceder a tus contenidos a través de su PC, iPad o teléfono móvil.

Un buen ejemplo son los cursos online que hemos desarrollado en PlanetaHipermedia.com, un proyecto en el que participan los principales autores de libros de empresa españoles y latinoamericanos, tales como Juan Carlos Cubeiro, Josef Ajram, Emilio Moraleda, Anxo Pérez, Rafael Martínez, Andy Stalman, Pilar Jericó, Juan Luis Polo, Fernando Polo, Gonzalo Álvarez, Rubén Turienzo, Chema Palomares, Manuel Moreno, Alejandro Hernández o José Medina, todos ellos especialistas en su campo de acción y que han convertido el contenido de sus libros y de sus conferencias en cursos online al alcance tanto de empresas –a través de sus departamentos de formación interna- como de particulares, los cuales pueden escoger entre leer sus libros o bien aprender a través de sus cursos online.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cree que el libro digital canibalizará el papel?

Hace unos días me entrevistaron en Fundesem Business School acerca de los cambios presentes y futuros en el sector editorial y acerca de los retos que la tecnología planeta a las empresas tanto en lo referente a cambios en los hábitos de consumo de los consumidores como en gestión del talento de los trabajadores. Las preguntas, y las respuestas, fueron las siguientes.

 

-¿Cómo resumiría la evolución del sector editorial en los últimos 5 años?

-¿Cree que el libro digital canibalizará el papel?

-¿Cómo ha cambiado la tecnología la manera de investigar con respecto a hace 20 años?

-¿Qué es un nativo digital?

-¿De qué manera ha cambiado los hábitos de consumo la era digital?

-¿Que conocimientos requiere un profesional del sector editorial?

-¿Cómo ve la empresa del futuro?

-¿Cuántos libros lee al mes?

Libros para entender la crisis económica

Artículo publicado en Sintetia el 20 de marzo de 2014

Llevamos seis años de crisis y, con ello, seis años de un nuevo género literario, a saber: los libros sobre actualidad económica que tratan de explicar al lector no especializado las causas, los orígenes y los culpables de la debacle, así como las posibles soluciones a la misma. El cambio es profundo, pues nace de la demanda, es decir, de un nuevo tipo de lector que ya no es el habitual en libros de economía (profesionales, profesores, inversores, etc.) sino que se extiende al conjunto de la sociedad.

En este sentido, advertimos tres grandes grupos de lectores: aquellos que demandan información sobre lo ocurrido; aquellos que buscan en los libros sobre la crisis reforzarse ideológicamente y, por último, aquellos que buscan propuestas alternativas al actual sistema económico.

¿Qué ha pasado?

A este primer grupo de lectores, aquellos que compran libros de actualidad económica para entender qué ha ocurrido, quiénes fueron los responsables y obtener respuestas acerca de cuándo saldremos de ésta iba dirigido La crisis Ninja, de Leopoldo Abadía, publicado por Espasa en 2009 y que se convirtió en el primer bestseller de este nuevo género, superando los 100.000 ejemplares vendidos. También propuestas como las del economista José María Gay de Liébana (España se escribe con E de Endeudamiento, Deusto, 2012);  la del periodista estadounidense Michael Lewis, autor de Boomerang (Deusto, 2012) y de La gran apuesta (Debate, 2013); el ya convertido en clásico Esta vez es distinto: Ocho siglos de necedad financiera (Fondo de Cultura Económica, 2011), de los catedráticos de Harvard Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart; la de la periodista de Expansión Gemma Martínez, Saqueo: Quién y cómo provocó la crisis del sistema financiero español (Conecta, 2013) o bien la propuesta que a seis manos escribieron el periodista Íñigo de Barón, el abogado Francisco Uría y Aristóbulo de Juan, ex Director del Banco de España, titulada Anatomía de una crisis (Deusto, 2013). El texto que publicó el economista David Taguas pocos días antes de su fallecimiento,Cuatro bodas y un funeral (Deusto, 2014), también tenía como objetivo explicar los factores que provocaron la crisis y, en concreto, se esforzaba por explicar los motivos por los cuales se había ensañado con tanta crueldad en nuestro país. Por último, también forman parte de este grupo los lectores de las recientemente publicadas memorias de Ben Bernanke, quien fuera Presidente de la Reserva Federal, y por tanto, máximo responsable de las políticas de choque que se llevaron a cabo tras las primeras señales de que el mercado financiero se resquebrajaba, Mis años en la Reserva Federal (Deusto, 2014).

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No es economía, es ideología

En el segundo grupo, el de aquellos lectores que buscan reforzarse ideológicamente, cabe encontrar dos grandes corrientes ideológicas: por un lado quienes buscan textos que expliquen la crisis desde una óptica liberal, los cuales abogan por la reducción del Estado y, en concreto, del gasto público –que señalan no se ha producido durante los años de la crisis, sino más bien al contrario- como única solución para hacer frente al déficit público y poder enderezar el rumbo económico.  Por otro, quienes buscan argumentos para protestar contra los recortes y las políticas de austeridad, proporcionados por economistas de izquierda.

En el primer grupo la lista es larga y no son pocos quienes han bromeado afirmando que en España hay más autores liberales que liberales, aunque lo cierto es que se trata, tanto en autores como en lectores, de un grupo significativamente amplio. Y no debido al número en sí, ciertamente muy escaso si se compara con los potenciales lectores de un texto de izquierdas, infinitamente más numeroso, sino por el alto índice de lectura de sus integrantes. Dicho en otras palabras: en España hay pocos liberales, pero estos leen en cantidades muy superiores a la media.

La oferta, como decimos, es amplia y entre ella destacan tres nombres propios: los profesores Carlos Rodríguez Braun y Juan Ramón Rallo y el economista y gestor de fondos Daniel Lacalle. Los dos primeros publicaron conjuntamente El liberalismo no es pecado (Deusto, 2011) y Una crisis y cinco errores (LID Editorial, 2009) y, en solitario, Juan Ramón Rallo publicó Una alternativa  liberal para salir de la crisis (Deusto, 2012) y coordinó Un modelo realmente liberal (LID Editorial, 2012). Daniel Lacalle, por su parte, irrumpió con insospechada fuerza con su primer libro, Nosotros los mercados (Deusto, 2013), cuyas excelentes ventas le convirtieron en tiempo récord en, probablemente, el economista liberal más popular. Meses después remató la faena con Viaje a la libertad económica (Deusto, 2013), texto con el que repitió éxito de ventas.

En el segundo grupo, aquel en el que se exponen planteamientos socialdemócratas o neokeynesianos, encontramos un líder absoluto, el libro del economista José Carlos Díez Hay vida después de la crisis (Plaza&Janés, 2013), uno de los últimos bestsellers sobre actualidad económica. También fueron un éxito de ventas los dos textos que escribieron conjuntamente el diputado Alberto Garzón y los profesores Juan Torres y Vicenç Navarro: Hay alternativas (Sequitur, 2011) y Lo que España necesita (Deusto, 2012). En este grupo cabe sumar, también, el texto del colectivo Economistas frente a la crisis, que llevaba por título No es economía, es ideología (Deusto, 2012).

El duelo entre liberalismo y neokeynesianismo ha sido objeto, además, de libros cuyo fin ha sido precisamente explicar dicho enfrentamiento, como el excelente Keynes vs Hayek: El choque que definió la economía moderna, de Nicholas Wappshott (Deusto, 2013) o bien el texto escrito por Jordi Sevilla y por Lorenzo Bernaldo de Quirós y que explícitamente resumía en su título el debate que estaba encima de la mesa: ¿Mercado o Estado? Dos visiones sobre la crisis (Deusto, 2011). Asimismo, la necesidad de remontarse a las fuentes originales han posibilitado la traducción al español de trabajos como la biografía de John Maynard Keynes (RBA, 2013), escrita por Robert Skidelsky, o bien la reedición de Camino de servidumbre (De bolsillo, 2011), la obra magna del economista austríaco Friedrich A. Hayek.

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Nuevas fronteras

Por último, debemos reseñar las propuestas que, al calor de la crisis, nos proponen sistemas alternativos al actual, como es el caso de Christian Felber, quien en La economía del bien común (Deusto, 2012) nos presenta un modelo económico que supera la dicotomía entre capitalismo y comunismo para maximizar el bienestar de nuestra sociedad. En este grupo, sin embargo, la voz que más se escuchó fue la de Stéphane Hessel, cuyo ¡Indignaos!: Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica (destino, 2011) vendió miles de ejemplares y fue el manifiesto que llevó a la calle a miles de personas, dando también nombre al movimiento. También en este grupo, aunque ubicadas en otro registro ideológico, cabe encuadrar propuestas como la de Juan Manuel López Zafra, en cuyo Retorno al Patrón Oro (Deusto, 2014) argumenta a favor de un retorno al patrón oro como solución definitiva a la crisis, y la de Juan Ramón Rallo, quien defiende en Una revolución liberal para España (Deusto, 2014) una propuesta para reducir el Estado a la mínima expresión. Es muy probable que ambas propuestas, de haberse presentado antes de la gran debacle económica, no hubieran sido recibidas con el calor y las ventas que lo han hecho tras seis años de penurias.

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Un nuevo lector y también un nuevo tipo de economista: el economista mediático

El auge de los libros sobre la crisis ha significado también el nacimiento de un nuevo tipo de economista: aquél  que tras el lanzamiento de su libro se convierte en celebridad mediática  con continuada presencia en los medios de comunicación, donde explica lo ocurrido y ofrece sus recetas para salir del atolladero, erigiéndose, en ocasiones, en un auténtico líder de opinión. Es el caso de los ya mencionados José María Gay de Liébana, Leopoldo Abadía, José Carlos Díez o Daniel Lacalle, cuyo denominador común, además de su presencia en los medios, es su presencia activa en las redes sociales, en las que cuentan con miles de seguidores, y su continuada participación en conferencias y foros de opinión.

¿Y hasta cuándo?

Los libros sobre actualidad económica representan un nuevo género literario cuya presencia en las librerías durará lo que dure la crisis, es decir, lo que dure la demanda de textos que nos ayuden a entender sus causas y atisbar sus posibles soluciones. No obstante, su auge ha permitido incrementar el conocimiento sobre cuestiones económicas y financieras de nuestra sociedad, algo que, sin duda alguna, es de agradecer, pues aportará su granito de arena  para que en un futuro próximo no cometamos los mismos errores y, por consiguiente, evitemos un nuevo desastre económico.

¿Puede publicitarse un libro sólo vía Twitter y que éste se convierta en el más vendido?

¿Puede publicitarse un libro sólo vía Twitter y que éste se convierta en el más vendido de su categoría? En principio la respuesta es no, aunque a juzgar por lo ocurrido ayer 15 de noviembre de 2011 quizá la respuesta correcta sea sí.

Y es que ayer vivimos un capítulo más en la ya más que demostrada capacidad de Twitter para publicitar un libro.

Aquí la historia:

El lunes 14 nos reunimos los autores del libro El liberalismo no es pecado -los señores Carlos Rodríguez Braun y Juan Ramón Rallo-, y los responsables de la editorial Deusto, Sira Coll y un servidor.

El motivo de la reunión era poner en común el plan de comunicación del libro, cuya fecha de publicación estaba prevista para una semana más tarde, el 22 de noviembre.

Entre las varias cosas que comentamos, hicimos hincapié a los autores acerca de la importancia de Twitter como canal de comunicación y les explicamos que en la contraportada del libro se incluía el hashtag (#ElLiberalismoNoEsPecado) que habíamos creado para que los usuarios de Twiitter se sumaran a la conversación. Incluir el hashtag en la contracubierta es una práctica habitual en nuestros sellos desde hace ya varios meses.

Asimismo, les comentamos a los autores la necesidad de incluir dicho hashtag en todos los tuits que emitieran en referencia al libro. Y no sólo les gustó la propuesta, sino que ambos autores empezaron, de inmediato, a tuitear utilizando el hashtag.

Al día siguiente, martes 16 de noviembre, continuaron su actividad en Twitter, especialmente Carlos Rodríguez Braun, quien acabó entablando una conversación sobre economía nada más y nada menos que con los responsables de la cuenta de Alfredo Pérez Rubalcaba (@ConRubalcaba), candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE.

La conversación duró varias horas y fue seguida por miles de usuarios, quienes a su vez publicaron varios centenares de tuits expresando sus opiniones al respecto.

¿Y cuál fue la consecuencia? Que el libro se encaramó desde primeras horas de la mañana a lo más alto de la lista de libros más vendidos en Amazon España en la categoría de libros de economía y empresa. Y ahí sigue cuando escribo estas líneas.

Dado que todavía no ha empezado la campaña de promoción del libro y, en consecuencia, no ha aparecido ninguna reseña ni los autores han realizado ninguna entrevista acerca de su libro en los medios de comunicación, puede achacarse la repentina venta del libro a lo ocurrido ayer en Twitter, pues la próxima publicación del libro sólo se ha comunicado a través de dicha red social.

En resumen, ¿puede publicitarse un libro sólo vía Twitter y que éste se convierta en el más vendido de su categoría? A tenor de lo ocurrido ayer, parece que sí.

Sobre cómo utilizamos Twitter en Deusto, Gestión 2000 y Alienta

El pasado 23 de octubre tuve la ocasión de participar en la edición especial 2º Aniversario de Cava&Twitts, un evento organizado porAngel CustodioMarc CortésMarta Abella y Xavi Güell, y que en esta ocasión estaba dedicado a cómo Twitter ha cambiado nuestra vida personal y profesional.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=8e7M-zachaM&fs=1&hl=es_ES]

En la mesa redonda, en la que me acompañaban, además de Marc CortésAlex PuigXavier MarínRicard EspeltRafael Luján, hablé sobre el uso que hacemos de Twitter en los sellos DeustoGestión 2000Alienta y en este post me propongo ampliar lo ahí dicho.

Pensando que sería una buena herramienta para comunicarnos con nuestros lectores y para dar a conocer nuestras novedades editoriales, creamos los perfiles en Twitter de @EdicionesDeusto@Gestión2000 y@Alienta en la primavera de 2009. Rápidamente nos dimos cuenta de que Twitter en realidad servía para muchas más cosas y, sobre todo, nos dimos cuenta que quien manejara las cuentas debía ser una persona que realmente entendiera todo su potencial, además de ser una persona ya habituada en su uso y manejo.

Con este objetivo en mente, publicamos la oferta de trabajo en el propio Twitter y fue por este mismo canal que conocimos a Sira Coll, actual Responsable de Comunicación de los sellos y persona al frente, desde su incorporación en octubre de 2009, de nuestras cuentas corporativas. Sin lugar a dudas, ha sido el excelente trabajo de Sira Coll lo que ha permitido que la utilización de Twitter por parte de Gestión 2000 y el resto de sellos haya sido referenciado en estudios tales como el llevado a cabo por el blog Anatomía de la Edición y MktFan.

Puestos a analizar qué nos ha permitido Twitter desde que empezamos a utilizarlo, destacaría su capacidad para acercarnos a nuestros lectores. Esto es, saber quiénes son y, más importante, qué quieren leer. Las editoriales siempre han ido un poco a ciegas en ambos aspectos: al mediar siempre un intermediario –en este caso el librero-, los editores no solemos conocer a nuestros lectores. Están ahí, sí, pero excepto en presentaciones de libros o en festejos como el día del libro en Barcelona o la misma Feria del Libro de Madrid raramente coincidimos con ellos. Twitter nos ha permitido poner cara y voz a un buen número de lectores, así como poder conversar con ellos sobre sus intereses, sobre qué les ha parecido un libro en cuestión o, como decíamos, sobre qué quieren leer.

En este sentido, cabe destacar una iniciativa que surgió en Twitter y de la que estamos especialmente contentos: la Wish List de Gestión 2000. Impulsada por Xavi Bermúdez, los integrantes del grupo nos proponen aquellos libros publicados en EEUU que les interesaría que tradujéramos. En apenas un añito, un par de novedades han salido de esta wish list y es que, evidentemente, no hay mejor manera que saber qué quieren leer tus lectores que sean ellos mismo quienes te lo digan. Eso no quita, claro está, que el editor tenga que seguir informándose por los cauces habituales y consultando las herramientas habituales tipo Nielsen, pero ofrece una información de primera mano sobre libros, temáticas y tendencias que pueden interesar al público objetivo de la editorial.

@xbermudez: Otro libro para echarle un vistazo http://bit.ly/9kFvIP “Business Model Generation” quizás para @gestion2000?

Y si para nosotros como editores es capital conocer las opiniones de nuestros lectores, de modo que son los propios lectores quienes se convierten en nuestros prescriptores, no es menos importante la capacidad de Twitter, y de otras redes sociales, como herramienta de prescripción entre los propios lectores. En este sentido, Twitter nos permite monitorizar en todo momento qué se dice de nuestros libros, permitiéndonos también reenviar aquellos mensajes en los que los lectores expresan su opinión sobre nuestros libros, de modo que ya no es la propia editorial quien recomienda un título en concreto sino un lector del mismo. Esta recomendación entre lectores no tiene precio.

@mjlopezz: Me ha encantado el libro “La sorprendente verdad sobre qué nos motiva”

No obstante, los lectores pueden recomendar un libro, o bien todo lo contrario. Internet y las redes sociales en particular han hecho estallar por los aires aquella creencia de los profesionales del Marketing según la cuál un cliente descontento era capaz de hablar mal de una empresa, una marca o un producto con aproximadamente 10 amigos o colegas. Ahora mismo, una crítica, una queja o una reclamación procedente de un cliente insatisfecho pueden tener un alcance casi ilimitado. Decía Steve Jobs que “si a tus clientes les ofreces una gran experiencia, los clientes se encargan de contarlo”. Lo mismo ocurre, o seguramente peor, cuando les ofreces una mala experiencia, que en el sector del libro puede deberse a una mala compaginación, una mala traducción o, simplemente, a un mal libro, entre otras razones. Cuando esto ocurre es una gran ventaja descubrirlo a tiempo y para ello existen múltiples herramientas. La ventaja de Twitter es que no sólo te permite detectar la queja o la crítica sino también ponerte en contacto con el demandante para intentar solucionar el problema y, sobre todo, evitar que su queja se expanda.

@BioGio: @Gestion2000 NO, yo creia comprar 1 libro. El lector d libros ya lo tengo. Pero lo q me fastidia s qe su lector es muy deficiente. Devolver?

Y aquí entramos en otro aspecto esencial de Twitter: la atención al cliente. Aunque todavía es un canal minoritario, es juntamente con Facebook el que más está creciendo, en detrimento del correo electrónico y las llamadas por teléfono al call center. En este sentido, cada vez en mayor medida nos llegan mensajes vía Twitter en el que nos preguntan sobre libros a publicar, libros disponibles sobre una materia en concreto, fechas de salida de las novedades, precios, posibilidad de descuentos, existencia de versiones electrónicas o solicitudes parecidas. Para el lector es un canal inmejorable: es gratis y rápido. Para nosotros también, y exactamente por las mismas dos razones.

@sthrgarci:@Gestion2000 Acabo de ver que váis a sacar el libro de Avinash “Analítica web 2.0” Para cuándo?? 😀

Asimismo, y relacionado con la rapidez y disponibilidad de la marca en Twitter, cabe destacar la capacidad de la herramienta para desarrollar la marca y para asentar su reputación online. Como dice nuestro buen amigo y autor Pere Rosales en su libro Estrategia Digital, lo importante es “que la marca esté donde está la gente a la que quiere influir y que se gane su confianza generando experiencias, no mensajes”. En este sentido, en los perfiles de Deusto, Gestión 2000 y Alienta damos a conocer nuestros libros, pero también libros de la competencia que nos parecen acertados y noticias relacionadas con el mundo de la empresa, nuestro campo de acción. Con ello intentamos aportar a nuestros seguidores algo más que la mera información de nuestras novedades editoriales.

RT @libroscabecera Ya la venta “LA PRIMERA VENTA DEL EMPRENDEDOR” http://bit.ly/d3FF9u / No es nuestro, pero tiene una pinta exquisita.

En definitiva, Twitter nos permite acercarnos a nuestros lectores, intercambiar impresiones con libreros y otros actores del sector editorial, gestionar posibles problemas con clientes descontentos, descubrir tendencias del mercado, reforzar la estrategia de branding de nuestras marcas, consolidar nuestra reputación online y, en definitiva, formar parte de la conversación, tal y como reclamaban los autores deEl Manifiesto Cluetrain hace más de diez años, pero que nunca fue tal fácil como lo es ahora con Twitter y con el resto de redes sociales.

Neuromárketing o cómo llegar a la mente del consumidor

Artículo publicado la revista Harvard Deusto Marketing & Ventas (Julio 2009)

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La reducción de la demanda que se ha producido en una amplia variedad de sectores industriales, fruto de la actual coyuntura económica, ha obligado a las empresas a buscar nuevas fórmulas para asegurar el retorno en la inversión de sus acciones de Marketing. Entre las técnicas en las que se observa un creciente interés destacan las relacionadas con el comportamiento de los consumidores y la función del cerebro en el acto de compra.

Los avances producidos en la década de los noventa en el campo de las neurociencias, dedicadas al estudio del cerebro, permitieron conocer con mayor detalle el comportamiento psicológico de los consumidores. Y de esta convergencia entre las neurociencias y el marketing surgió el neuromárketing, disciplina cuya finalidad es aprovechar los conocimientos en los procesos cerebrales para aplicarlos a la relación entre empresa y consumidor, en campos tales como la comunicación, el posicionamiento, el producto, el precio, el branding y todos aquellos de los que se sirve una organización para lograr satisfacer las necesidades de un consumidor y así lograr retenerlo de un modo perdurable en el tiempo.

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Textos del crédito “Venta al prescriptor”. Programa “Global Margin Management”. UOC, 2008.

Tema 1. ¿A qué denominamos prescriptor y cuántos tipos de prescriptores hay?

Entendemos por prescriptor aquella persona que basándose en su conocimiento, experiencia o posición influye sobre el consumidor final en el consumo o compra de determinados productos o servicios o bien en la elección de marca.

Hay 2 tipos básicos de prescriptores:

1) Prescriptores comerciales: Son aquellos que actúan como intermediarios entre el fabricante o productor y el consumidor final, dado que venden los productos del fabricante o productor al consumidor final. Se trata del último eslabón en el proceso de venta de un producto o servicio y por ello su opinión o recomendación puede resultar de capital importancia en la elección final del consumidor.

Ejemplos de prescriptores comerciales:

A)     El dependiente de una tienda (que puede recomendar o desaconsejar un producto determinado a un cliente).

B)     El sommelier de un restaurante (que puede recomendar o desaconsejar un vino determinado a un comensal).

C)    El responsable de un taller mecánico de cambio de aceite (que puede recomendar o desaconsejar un aceite determinado a un cliente).

2) Prescriptores sociales: Son aquellas personas que por ser líderes de opinión, fruto de su condición social, profesión, prestigio, popularidad, etc son capaces de generar influencia sobre el consumidor final. No venden el producto directamente a los consumidores, como sí hacen los prescriptores comerciales, pero su opinión respecto a un producto en concreto puede llegar a tener una influencia clave sobre la elección del consumidor.

Ejemplos de prescriptores sociales:

A) Un profesor de universidad (que puede recomendar o desaconsejar un libro determinado a un alumno).

B) Un médico de cabecera (que puede recomendar o desaconsejar un medicamento determinado a un paciente).

C) Un personaje célebre (cuya opinión sobre un producto o servicio, dada a conocer, por ejemplo, mediante un spot publicitario, puede influir en la decisión del consumidor). Seguir leyendo